Hola, feliz dìa y lo mejor para todos ustedes, amigos mìos... Antes de comenzar, mis letras de agradecimiento a todos los amigos que han visitado este Blog, pues sus mensajes me han servido de mucho en esta nueva y un tanto rara etapa de mi vida...
Hoy han continuado las nevedas en Montreal, cosa que por cierto hasta a los quebecuàs les resulta anormal, pues era de suponer que ya debìa haber llegado la Primavera a colorear no solamente los paisajes, sino los rostros de la gente, que por lo general acà lucen un tanto tristones, seguramente por el frìo, la lluvia y la nieve, pero ya vendràn tiempos mejores, seguro que sì...
Hace un par de dìas el sol lucìa excelente, el cielo estaba muy azul y casi no habìa nubes, y aunque el frìo aùn congela hasta los pensamientos, me abriguè bien y decidì extender mi caminata diaria unas cuantas cuadras màs de lo habitual. Si acaso, eran apenas pasadas las 9 am...
Caminando rapidito para mantener el cuerpo en constante actividad y evitar que la brisa helada causara estragos en mi humanidad, lleguè hasta un centro comercial tras andar unos 45 minutos. Entrè y decidì tomar un cafecito, por cierto nada que ver con el nuestro. Seleccionè un asiento desde donde podìa observar los rostros de quienes entraban y salìan. Eso me encanta...
En la mesita de enfrente estaba sentado un hombre cincuentòn, bien buenmozo, por cierto, que me "picò el ojo". Le sonreì amablemente, pues dicen que "lo cortès no quita lo valiente". Despuès de ese primer contacto, hizo un par de gestos como invitàndome a sentarme junto a èl, a lo cual no respondì para nada, pues dado el caso, me habrìa gustado màs bien que èl se acercara...
Un ratico màs tarde me dispuse a reanudar mi caminata. No habìa terminado de levantarme de mi asiento, cuando el hombre ya estaba del lado de afuera del centro comercial encendiendo un cigarrillo. Al coincidir, se dirigiò a mì en francès, pero no le entendì. Asì que le dije que si podìa hablar Inglès le entenderìa mejor. Lamentablemente, pensè en ese momento, su Inglès era peor que mi Francès, asì que le propuse màs bien que hablàramos en esa lengua, pues de cualquier modo eso me obligarìa a practicarla...
El hombre entendiò, sin embargo, insistiò en su muy mal Inglès, y me preguntò: YOU, ME, COFFEE?, a lo que aceptè encantada, segura que tendrìa un amigo con el que me verìa obligada a hablar en Francès y eso resultarìa excelente para "soltarme la lengua"...
Luego me preguntò si estaba casada y si tenìa hijos. Le dije que soy divorciada y que tengo 2 hijos. Acto seguido, me dijo que habìa estado casado, pero que nunca tuvo hijos...
Aùn fumàndose el mismo cigarrillo, es decir, no habìan transcurrido ni 3 minutos de nuestras primeras palabras, me preguntò, sin anestesia:
YOU, ME, MOTEL?...
Què, què?, le respondì, pensando que tal vez yo no habìa entendido bien. Pues me volviò a preguntar, YOU, ME, MOTEL?, y enseguida, sin darme chance para replicar, me dijo en Francès, y juro que le entendì, que podìamos irnos a un Hotel y hacer un bebè, el tercero para mì, y el primero para èl...
Tremenda propuesta, pensè, iniciando mi caminata de retorno riendo a carcajadas, y dejando atràs al desconocido que aùn fumaba aquel cigarrillo!
Bien, y la verdad es que el asunto me tomò desprevenida por varias razones...
Què, què?, le respondì, pensando que tal vez yo no habìa entendido bien. Pues me volviò a preguntar, YOU, ME, MOTEL?, y enseguida, sin darme chance para replicar, me dijo en Francès, y juro que le entendì, que podìamos irnos a un Hotel y hacer un bebè, el tercero para mì, y el primero para èl...
Tremenda propuesta, pensè, iniciando mi caminata de retorno riendo a carcajadas, y dejando atràs al desconocido que aùn fumaba aquel cigarrillo!
Bien, y la verdad es que el asunto me tomò desprevenida por varias razones...
En primer lugar, porque el hombre latino, con el que una podrìa estàr màs acostumbrada a lidiar, es probablemente en ocasiones igual de atrevido cuando quiere abordar a una chica, pero con certeza siempre es màs creativo y, ademàs, galante y conquistador...
En segundo lugar, porque ya me habìa comentado una amiga iranì que vive acà, que el hombre quebecuà, es decir, de Quebec, es frìo e indiferente, siempre espera que la mujer vaya tras èl, vive pensando en el sexo pero no es buen amante, y por lo general pierde a su pareja cuando èsta conoce y se enamora nada màs y nada menos que de un hombre latino...
Y en tercer lugar, y entre otras cosas, porque sigo pensando que los mejores ingredientes para un buen sexo, son la atracciòn, la creatividad, la empatìa y el amor...