lunes, 7 de mayo de 2007

...Menudos Cuernos!

MÀS TARDE, ESE MISMO DÌA...
(por lo que les invito a leer la entrada anterior)
Bueno, y luego de la confusiòn con la viejita que se me zafò, se me ocurriò organizar un zarao para la noche, asì que peguè en los ascensores una invitaciòn a escuchar mùsica bailable a partir de las 6:30 de la tarde, en la Sala Comunitaria.
Pensando en eso, e inspirada en una fiestecita que tuvimos con mùsica en vivo la semana pasada, dìas atràs compré un CD de mùsica quebecois y otro especial para Danse en Ligne, cosa que a mis viejitos les encanta. A mì, particularmente, me horroriza eso de bailar todos igualitos, uno al lado del otro o uno detràs del otro tipo coreografìa, pues a mì el cuerpo se me mueve solito como le da la gana, pero definitivamente a ellos les encanta, y como acà se trata de complacerlos, pues eso hacemos.
Poco antes de la hora prevista ya habìa gente en la sala. Ahora que comienza a mejorar el clima, muchos salen, pero otros tantos quedan en casita. Ademàs de la mùsica, llevè galletitas, una jarra de agua frìa y otra de un vino tinto bien bueno que prepara mi tìo cuando viene de Italia. Eso para quienes prefieren bebidas espituosas.
Ojo, este no es el viejito atrevido, y de hecho, èste no es tan viejo...
Y comenzò la fiesta!. Doce damas, contàndome a mì, y cuatro caballeros. Poca gente porque fue a ùltima hora. Ademàs, acà hay gente para todo, un grupito para dansar, otro para caminar en el parque, otro para jugar Bingo, otro para mis clases de Informàtica... se las imaginan?. Un ejemplo: que si yo necesito un tablero de ajedrez digital para jugar con el ordenador, pero de èsos grandotes, full pantalla, para poderlo ver bien. En fin... pero còmo me lo disfruto!
Total que mis chicos se emocionaron y buscaron màs mùsica a medida que transcurrìa la velada. Para compensar el déficit de caballeros nada mejor que la Danse en Ligne, aunque para los bailes en parejas, pues chica con chica y punto. No hay nada màs que hacer.
Les cuento esta historia porque resulta que en el picoteo tuve otra propuesta interesante, pero esta vez para viajar a Europa, qué les parece?, nada màs y nada menos que con el viejito màs viejo de la fiesta, quien de paso no vive acà sino en una residencia especial para gente con Alzheimer. Él solito tiene 83 años, la edad promedio acà, y còmo baila, bueno, en la medida de sus posibilidades, claro.
Desde que comenzò el zarao fui su objetivo, indudablemente. No querìa bailar en ligne, sòlo boleritos y conmigo, y el Alzheimer al carrizo, porque a mì nadie me convece de que el Monsieur no recuerda qué es eso de bajar la mano con disimulo para dejarla caer inocentemente sobre "mis posaderas". Lo malo no fue eso, pues de cualquier modo lo entiendo como pataditas de ahogado. Lo malo fue que a ratos venìa directo a mi siempre delicado olfato, un aroma nada agradable de aquellos que recuerdan la necesidad de cambiar con la urgencia del caso un pañal desechable de los que se usan para prevenir desastres mayores a la hora de la incontingencia, porque hace rato que no se cambia. Tal vez allì el Alzheimer sì tiene algo que ver.
Humm, pero el asunto es otro. Este Monsieur comparte con nosotros de cuando en cuando, pues él antes vivìa acà y dejò una novia en esta residencia, una viejita lindìsima y muy alegre que lo va a buscar en taxi para comer con él acà y luego lo regresa también en taxi. Supuestamente él debiò mudarse a consecuencia de su Alzheimer. Al menos, eso me dijeron.
Lo cierto es que entre todas las cosas yo estaba algo preocupada, pues no querìa que la Madame se me fuera a poner brava porque su viejito me estaba "cayendo", lo que era tan obvio que al dìa siguiente, durante la hora del almuerzo, otra viejita de estas bien chismosas que nunca faltan, me preguntò si era cierto que el fulanito estuvo detràs de mì toda la noche. Oh, mon Dieu!.
Al fin de cuentas, y sacando concluisones, creo que el viejito hasta me invitò a Europa para darle celos a la novia, pues luego me enteré que ella, ìnclusive antes de que él se mudara, le montò los cuernos. Ya les cuento la historia…
Cada uno tenìa acà su apartamento y a diario se reunìan a las 9 :30 am para tomar desayuno en el Restaurante. Una mañana ella no bajò, asì que èl muy preocupado la llamò por telèfono varias veces, pero ella no respondiò. Èl, màs preocupado aùn, le pidiò a la enfermera que fuera al apartamento a ver si ella se encontraba bien, y como acà hay autorizaciòn de abrir la puerta si la persona no responde, por eso de que pueda tratarse de fallecimientos por vejez, la «préposé» abriò la puerta y encontrò a la Madame felizmente dormidita en su lecho tal cual Dios la trajo al mundo, con el telèfono descolgado aparentemente a propòsito porque sabìa que el novio la llamarìa, pero muy bien acompañada por otro chico también mayorcito que no vivìa acà.
Sin molestarla, la «préposé», que apenas estaba comenzando a trabajar acà ese dìa, cerrò la puerta y buscò al viejito para decirle que se quedara tranquilo, que la Madame estaba bien y que sòlo dormìa con su novio.
Pero què dice?, pero si su novio soy yo. Oh, no, no lo puedo creer. Fin de mundo!, por qué me ha hecho esto a mì?, y yo que la quiero tanto!…
Desde entonces siguen juntos, pero a pesar de su Alzheimer, èl parece que no olvida que ella le puso los cuernos.
C`est la vie!

La edad no interesa, lo importante es tener el espìritu vivito y coleando

domingo, 6 de mayo de 2007

Se me zafò una viejita!

Hola a todos mis amigos,
un saludo grandote desde Montreal…
Y como dice el dicho, No Estaba Muerta, Estaba de Parranda, algo asì como desaparecida en acciòn. Bueno, de verdad estuve ausente por tres semanas en contra de mi voluntad, pues mi tìo, el dueño de este negocio, vino de Italia y no me diò tregua, pero acà estamos de regreso, lista para echarles un Cuento de Camino…

La protagonista del cuento no es ninguna de estas damas. Éste es parte del grupo que se anima a caminar en el parque...

De todas las cosas que he vivido esta semana, reportarè algunas en los pròximos dìas, pero retomo mi Blog contàndoles lo que me ocurriò el fin de semana. Como saben, estoy en una residencia que se llama Les Jardins de L`Aubade, algo asì como Los Jardines del Alba, donde los viejitos alquilan un apartamento para vivir felices cual perdices, pues ademàs de tener todos los servicios como Restaurant, Salòn de Belleza, Farmacia, Salòn de Billar, una Capilla donde hay Misa los domingos, pero se convierte en Cine los viernes en la noche, tienen atenciòn mèdica para control semanal y servicio de enfermerìa las 24 horas del dìa. Pues resulta que la chica que hace de enfermera los fines de semana tuvo un problema y no pudo venir, asì que enseguida se contratò el servicio de esta gente que trabaja a destajo. Excelente!, eso siempre funciona.

Para mì fue una sorpresa bajar a la Recepciòn y ver a una persona diferente, que dicho sea de paso no entiende nada de Inglès, asì pues que tuve que practicar mi francès « a juro ». Ni malo fue, por supuesto, pues les cuento que entre otras cosas, ya comencè mis clases de lunes a viernes, de 2 a 6 de la tarde, y esto me permite practicar la lengua.

Bien, y despuès de terminar los oficios de la casa, pues acà tengo mi apartamentico que necesita un cariñito de cuando en cuando, bajè a la Recepciòn para encontrarme con un rostro desconocido, el de la enfermera, que de paso, luego de preguntarme quièn soy, me explicò que una señora para ella desconocida acababa de traer a otra señora, desconocida para mì, que se supone vive acà. La verdad debo reconocer que aunque ya tengo mes y medio en este lugar, aùn hay personas que pasan desapercibidas, pues como en el caso de esta Madame, hay quienes casi nunca asoman las narices, aunque probablemente lo haràn ahora que el clima comienza a mejorar. Hoy, por ejemplo, tuvimos 11 grados, una maravilla tomando en cuenta que nevò hasta el mes de abril.
Bien, y justo cuando llego a Recpeciòn, la Madame comienza a decir que ella se va a su casa, que se va y punto. La enfermera me dice que va a llamar a los familiares, pero que por favor no la deje ir. Hice todo lo que pude, pero finalmente la Madame cogiò calle, y yo tras ella. Me la trencè de un brazo y le pedì que regresàramos, que hacìa mucho frìo y que de cualquier manera yo no tenìa dinero encima para pagar el bus o un taxi para ir con ella a su casa, siguièndole la corriente, pues insistìa que su casa no era èsta sino otra que ni idea tengo dònde es. Ah, y todo esto en francès. Què molleja, dirìan los maracuchos!.
Diciendo que tenìa mucho frìo, que se sentìa « a morir », tratò muchas veces de zafarse de mì. Me pedìa que regresara yo sola, pues ella tenìa que ir a su casa donde sus padres la esperaban para cenar. Ahora sì que se montò la gata en la batea, pensè. Hasta el momento tuve mis dudas sobre la salud de la Madame, pero cuando me hablò de sus padres, entonces sì que me di cuenta que estaba perdida, pues ella solita debe estar cerca de los 90 o cuidado si no màs.
Ya bien alejadas de Les Jardins de L`Abaude, y volteando aterrada cada segundo a ver si alguien venìa a rescatarnos, vi a un chico hablando por celular. Sin soltar a la Madame le preguntè si hablaba Inglès, me contestò que sì, y le pedì que llamara a la Residencia. Supuestamente lo hizo, pero ique no le respondiò nadie. Imposible, pensè.
En un descuido, la viejita se me soltò y entrò al Automercado de la esquina. Perfecto, pensè. La tengo!. Entrè al Automercado, me cerciorè que estaba allì y me fui a la oficina para explicar la situaciòn y pedir un telèfono prestado. Para facilitar las cosas, le expliquè a la chica del Automercado lo que ocurrìa y le pedì que hablara ella con la enfermera, pues por telèfono es màs difìcil hacerse entender en una lengua que no se domina. Hablaron. El mensaje de la enfermera fue que regresara con la Madame porque nadie podìa venir por nosotras, y que tuviera mucho cuidado porque la viejita sufre Alzheimer y probablemente ni se acuerde quièn es.
Si hubiera sido por mì, agarro a la viejita malcriada, le doy una nalgada y la llevo a rastras a la residencia, pues de verdad que le inventè mil historias para que regresara conmigo por las buenas, pero de sòlo pensar que podìa hacerle daño en el brazo o que le diera un patatù por forzarla, preferì seguir el consejo de la gente del Automercado, que para ese momento eran ya 4 personas en la oficina, quienes me recomendaron que regresara sola y que la dejara de su cuenta, pues bien podìa meterme en tremendo lìo legal si venìa la policìa y ella les decìa que no me conocìa, lo cual era cierto. Ah, para colmo la gente del Automercado tampoco podìa prohibirle la salida. Si querìa irse, que se fuera.
Pidièndole a Dios que la protegiera, me devorè las calles para regresar a casa y comunicarme por telèfono con la Directora de este lugar, quien me ratificò que la viejta tiene Alzheimer, que siempre habla de sus padres como si estuvieran vivos, que ademàs constantemente niega que viva acà, pero que ella està total y absolutamente autorizada por sus familiares a salir cada vez que quiera, y que de cualquier modo nosotros no somos responsables de lo que le pueda ocurrir en la calle, porque ésta es una residencia para "adultos autònomos".
Ah, ademàs me asegurò que ella regresarìa pronto, como acostumbra.
Y de hecho, asì fue. Gracias a Dios, sana y salva…

Entre la juventud y la vejez... Todo tiene su encanto